Me apoyo contra la pared frente a la puerta y mi cuerpo se desliza hasta el suelo sin que tenga control sobre él. Lloro durante unos minutos antes de ser auxiliada por una enfermera que me lleva fuera de la UCI.
No sé cuánto tiempo estuve prácticamente inmóvil en la sala de espera, pero cuando logro controlar el llanto y volver a pensar con claridad, busco mi celular en el bolso para llamar a tía Ada, a Emma o a cualquier otra persona que pueda calmarme.
— Tú no... — Susurro al ver las innumera