Al abrir los ojos la oscuridad del espacio la inunda por completo, la pesadilla aún no ha terminado, sigue en él mismo lugar, sin que Leo hubiera ido por ella. Los días han pasado, tal vez una semana, y eso lo sabe por las veces que ha contado que han traído de comer, la mayor parte de día y de noche la vive ahí recostada.
Cuando despertó no sabía si era de día o de noche, pues lo único que había era soledad y oscuridad, su cabeza y partes de su cuerpo dolían, con sus manos exploró la superfici