Tenía que estar en una pesadilla, no podía ser cierto lo que acaba de escuchar de boca de esa mujer, su hijo debía ser uno de esos niños que estaban ahí corriendo, riendo, gritando o sentado en un rincón, pero su hijo no fue entregado así de fácil a otra mujer que dijo ser su madre.
—¿Cómo es posible que le entregaran a mi hijo a una mujer simplemente porque dijo que era su madre? — replicó con suma molestia Arantxa, la ilusión de verlo por primera vez y la emoción de tener a su hijo en brazos