Capítulo 20 — Lo mejor para Gio.
Damiano.
Había algo que no dejaba de rondar en mi mente desde hacía días, algo que, por alguna razón, no podía postergar más. Levanté el teléfono y marqué el número de Marcos Lombardi, mi abogado de confianza.
—Damiano, ¿cómo estás?
—Bien, Marcos —respondí, tratando de mantener la calma en mi voz —Necesito hablar contigo sobre un asunto personal.
—Claro, dime —Dijo, notando la seriedad en mi tono.
Tomé aire mientras precisaba mis palabras, una vez las tuve fui