Capítulo 35: La ruptura.
"Destinados a nunca ser…"
Pensó Isabella.
Las palabras de Jameson resonaban en su mente como un eco doloroso que se negaba a desvanecerse.
Mientras él descansaba su cabeza en el regazo de Isabella, con su azul mirada puesta en ella, la hermosa mujer pelirroja luchaba contra las emociones tumultuosas que la invadían.
Jameson suspiró y se levantó sin decirle ni una sola palabra más.
No era estúpido, él sabía el impacto de sus palabras; inclusive una pequeña parte de él se sintió bien al