—Parece que decidiste salir de la cueva con tu puta —apartó a la mujer que tenía tomando una toalla para cubrirse —aunque debo admitir que es una preciosura.
El hombre rió con cinismo mostrando la hilera amarilla que tenía por dientes, la peli blanca lo observaba con odio y asco, su arma se encontraba arriba apuntándole y dispuesta a disparar en cualquier movimiento, no supieron de dónde pero cuatro hombres armados salieron de detrás de él.
—Estás perdido, Ahmad —Se burló cuando otro de sus s