Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe limpié y me acomodé la ropa ágilmente.
—Lo siento Em… —dijo con pesar.
—No lo sientas, yo lo disfruté.
—¿Y crees que yo no? Morocha eres mi maldita perdición… pero si Ethan se entera…
—No te preocupes por eso, no lo sabrá por mí. No te hará daño.
—No me preocupa lo que pueda hacerme a mí. Eres tú quien me preocupa &m







