Parte 1...
Natália miró al sacerdote sin entender completamente lo que decía. Su tía hablaba animadamente sobre la boda y el sacerdote le deseaba felicidades y demás.
Ella solo asentía con una sonrisa.
— Con permiso - Júlio la tomó del brazo — ¿Puedo llevar a mi esposa conmigo?
— Claro, hijo mío - dijo Célia — Ahora es toda tuya - lo besó — Siempre te he adorado, muchacho.
Natália rió. Solo su tía podría llamar a Júlio, ahora con barba, de muchacho. Un hombre adulto. Se despidió de ellos y sali