Jorge no sabe por qué está obsesionado con Samy, no la quiere molestar, pero no puede dejar de pensar en ella, ni de sentir su aroma, ni de escuchar su voz, ni de volver a probar sus besos. Se ducha rápidamente y se pone una ropa informal, no va a salir a ningún lado, solo que decide invitar a Carlos a su casa para beber unas copas y hablar de su tema favorito, Samy.
—¡Halo!
—Hola, Carlos, ¿estás desocupado?
—En este momento estoy en el bar, se te ofrece algo o me tienes alguna noticia.
—No