Nelson, muy seguro de sí mismo, entro en la casa, mientras ella lo espera en la entrada y como si fuera su casa subió hasta la habitación de ella llevándola de la mano. Quiere marcar su derecho sobre su amada.
—Te extrañé cariño, las pensé todo el día, me urgía por estar con ustedes dos.
Ella caminó hasta donde tenía el cuadernillo, pero unos brazos la sujetaron fuerte por detrás, atrayéndola hacia el fornido cuerpo de él, besando su cuello, ella entendió que él no quería palabras sino acción.