No estoy tranquilo sabiendo que ella está fuera de la casa, en qué demonios estaba pensando su padre, llevándola ahí. Tomo de un sorbo mi trago, me siento incómodo, si la golpean por accidente o se cae en esos pisos tan lisos. Se me vienen tantos accidentes que puede sufrir ella en su estado.
—Señor, las personas que esperaba llegaron. —la secretaria interrumpe mis pensamientos.
—Hágalos pasar. —Estoy ansioso, tengo que bregar con todo esto.
Miro entrar a dos hombres de mediana edad, los cono