Mundo de ficçãoIniciar sessãoPor la puerta de la tienda la cabeza del lobo se asoma. A lo que ella da un respingo.
—¡Mierda lobo! ¿Estás loco? Casi muero del susto. Puso ambas manos en el pecho.
Ella lo escucha gemir y sonríe. Imagino que esa sería su manera de disculparse. Chantel fruncio el







