Violet salió de su habitación. Al notar el silencio en la casa, levantó ligeramente la cabeza y vio la hora en el reloj de pared.
—Siempre tan puntual mi hija… —sonrió con orgullo—. siempre tan puntual.
Caminó hacia la cocina. Ya Annie había preparado el café e incluso había dejado servido su desayuno encima de la mesa y junto a este una pequeña nota de Annie:
“Te amo, mamá. No olvides tomar los medicamentos a la hora.”
Violet sonrió nuevamente, esta vez con ternura. Tomó la nota y la coloc