Apenas sonó la alarma, Annie se levantó de un salto. Fue hasta el baño, se duchó y se vistió con rapidez. Minutos después salió rumbo al hospital. Tenía que ver a su madre antes de ir a la empresa.
Llegó temprano, incluso antes de que el médico de guardia culminará su jornada. Apenas salía del pasillo cuando se topó frente a frente con él.
—¿Doctor, cómo sigue mi madre?
—La paciente está mucho mejor —respondió él—. Si todo continúa así, podremos darle el alta después del mediodía. Solo esta