Cuando Thomas atendió el teléfono, permaneció en silencio unos segundos, esperando escuchar la voz de Annie al otro lado de la línea.
Sin embargo, hubo un largo silencio.
—¿Annie? —murmuró entonces, mas no obtuvo respuesta alguna.
Apartó ligeramente el móvil de su rostro y observó la pantalla para verificar que seguía en línea. Frunció el ceño al ver que ella le había cortado.
Dejó caer el brazo sobre la cama y cerró los ojos. En medio de la obnubilación de los tragos, una idea se abrió