Thomas llegó a la mansión. Subió directamente a la habitación de Alice. La puerta estaba semi abierta. La empujó con un movimiento suave y entró a la recámara.
René estaba junto a la cama. Al verlo, se apartó apenas.
—Mírela cómo está —dijo en voz baja—. No se ha movido de allí desde que la señorita Annie se fue.
Alice permanecía sentada al borde del colchón, encogida sobre sí misma. Tenía los brazos cruzados contra su pecho como si fuera un escudo con el cual pudiera protegerse. Sus piern