El taxi se detuvo frente al edificio y Annie permaneció unos segundos en su interior, observando en silencio la fachada de la empresa. Era imponente, moderna, con amplios ventanales de vidrio que reflejaban la luz de la mañana.
Pagó al conductor, tomó su bolso y descendió con un leve suspiro. Caminó hacia la entrada con paso firme, aunque por dentro se sentía nerviosa y llena de expectativas. Aquella no era solo una oportunidad laboral. Era, de alguna manera, un nuevo comienzo para ella.
Ape