El taxi se detuvo frente a la imponente mansión Martin. Las luces del jardín iluminaban el camino de entrada y desde allí podía oírse la música suave que provenía del interior anunciando que la celebración ya había comenzado.
Annie bajó primero, y luego ayudó a su madre a descender del coche. Violet acomodó con cuidado el chal sobre sus hombros mientras observaba la casa donde conoció al gran amor de su vida con cierta inquietud.
—¿Estás segura de esto? —murmuró en voz baja.
Annie respiró h