Mundo ficciónIniciar sesiónUma Mulher de Sorte é uma história de Romance, Drama, Mistério... Ficção bem detalhada, com personagens todos com as suas personalidades que foram inspirados em determinadas pessoas da realidade da autora do livro, porém a empresa (um Shopping, aliás) do personagem principal é completamente ficcional e criada pela própria escritora da obra. Uma moça comum, tímida, nerd, que tem deficiências e dedicada à sua família, conhece um homem comunicativo, trabalhador e cavalheiro, ambos se apaixonam. O que ela não sabe é que ele é o chefe dela e o próprio dono da empresa onde ela encontra um emprego — o primeiro. Lucas e Luiza começam um lindo namoro. Há muitos conflitos, preconceitos e desafios para o casal enfrentar ao longo de sua caminhada. A questão é: Será que vai dar certo o romance deles? Será que o casal tem futuro? O diferencial da história, que a torna única e atraente, é, sobretudo, o amor, a paciência, o cuidado, a amizade e o respeito que o personagem principal, Lucas, tem por Luiza. Além do apoio e admiração que, como é possível notar nos detalhes da escrita desta obra, que Luiza tem de muitas pessoas ao seu redor e, em especial, de sua família. Por outro lado, é um tanto inspirador amaneira como Lucas se esforça para permanecer ao lado de Luiza, enfrentando todos os obstáculos e preconceitos e, tentando sempre fazê-la feliz e ajudando-a realizar todos os seus sonhos.
Leer másEva entró en el dormitorio con el corazón agitado.
Su esposo había vuelto antes de lo estimado de su última misión y las cosas no andaban muy bien entre ellos últimamente.- General – intentó llamar su atención desde la puerta del dormitorio.Pero Salvador miraba del otro lado del ventanal ante ellos.Salvo por la semana en que se casaron, no lo veía con su uniforme o parte de él.Ahora, parado de espaldas a ella, con las botas puestas, el pantalón de su uniforme y una camiseta negra que se pegaba a sus anchos hombros, se veía imponente.E incluso, inalcanzable. Como si siempre estuviera por encima de todos, y ella nunca estuviera a su altura.Aun así, Eva sintió mariposas en su estómago.Aunque no compartían mucho tiempo juntos y hablaban aún menos, en la cama él le había mostrado un mundo que para ella era tan fascinante como desconocido, y al menos en esos instantes, se permitía sentir que había más que solo papeles entre ellos.- General – insistió.Salvador volteó, pero la expresión del hombre la congeló.- ¿Sucede algo, General?- La misión fracasó – le respondióElla tardó en comprender el significado de lo que él le decía. Salvador Domoniccie era un militar de alto rango a quien se le asignaban misiones de suma importancia.- ¿Estás bien? – Eva se preocupóSalvador soltó el humo del cigarro que sostenía, directo en dirección a ella.Eva comenzó a toser, no tenía resistencia al tabaco.- Fuimos emboscados – agregó SalvadorElla quería acercarse a él, pero había una barrera entre ellos que aún no lograba saltar: ese matrimonio solo era protocolar.La intimidad entre ellos también, al menos para él.La familia de Eva necesitaba el respaldo de la familia Domoniccie para sostenerse en la política, y la familia de Salvador, quería un heredero para asegurar su descendencia.Ella quería preguntarle más, pero Salvador nunca aceptaba de buena gana sus intentos por acercarse.- Lo siento – Eva susurró- ¿Lo sientes? – repitió con ironía- Sé que debe ser difícil para ti, yo… yo… - tartamudeó – Yo no sé qué más decir – admitióSalvador se acercó al juego de sillones delante de ella, colocando una pila de papeles sobre la mesita de café- Explícame esto – le exigióConfundida, Eva leyó hoja por hoja. “Eva Larrahona” Su nombre figuraba en cada página- ¿Qué es esto? – le preguntó- Alguien expuso la ubicación de mi campamentoExponer su ubicación era igual a intentar asesinarlo, había demasiadas personas detrás de él que conspiraban para sacarlo del ejército desde que había sido ascendidoMolesto por su expresión perpleja, Salvador se apresuró hacia ella, haciéndola retroceder.Eva chocó contra la pared, pálida y con las manos temblorosas - Pero yo no fui – Eva afirmóPero Salvador la tomó por el cuello y ella sintió que un camión la atropellaba.Solía ser muy crítico con ella, pero jamás pasaba de llamarle la atención y reprenderla verbalmente cuando cometía algún error en alguna cena.Este Salvador, que se lanzaba contra ella de manera amenazadora, era completamente desconocido para ella.- En el informe que sostienes figuran todas las personas que sabían de mi ubicación – le dijo apretando los dientes- Yo no sabía – insistió Eva- ¡Mientes! – gritó contra su caraÉl no era un hombre paciente, perdió la compostura de inmediato- Salvador – sin darse cuenta, ella había pronunciado su nombre – ¡Lo juro! ¡Yo no…!- ¡General! – la interrumpió para corregirla- General – Eva intentó apartar la mano de Salvador - yo no… sabía… dónde… dónde estarías – el agarre de Salvador se hizo más fuerte y Eva tuvo problemas para respirar- Mi secretaria te pasa cada una de mis ubicaciones en tiempo real- Julieta… jamás me… dice dónde… estás – la frente de Eva se arrugó, poblándose de sudor- ¿Me estás diciendo que Julieta ignoraría mi orden? – rio, soltándola.Eva cayó al suelo, tratando de recuperar el alientoNadie desafiaría una orden de Salvador.Eva estaba sorprendida, perpleja ¿Él le había ordenado a Julieta que la mantuviera al tanto de dónde se encontraba?- General… Julieta jamás me dijo ninguna de sus ubicaciones – repitió con la voz ronca- Hay quince páginas con registros telefónicos de todos en el campamento, Julieta te llamó cada vez que nos movimos – la levantó del suelo, tomándola por el brazo para empujarla sobre el sillónEra como si Eva no fuera más que un muñeco en sus manos. En las manos de un hombre que había perdido el control- He hablado con ella, pero nunca me dijo algo así – Eva no podía hacer más que sostener la verdadSalvador tiró un sobre delante de ella, que golpeo contra la mesita con un fuerte sonido, haciéndola estremecer- Y luego de hablar con ella siempre hablas con MauricioEra cierto que Eva hablaba con el primo de Salvador, pero porque era médico mundialmente famoso, con muchos contactos y luego de más de un año de matrimonio, ella aún no quedaba embarazada.Y luego de cada llamada con Julieta, ella se sentía más y más cuestionada.La secretaria de Salvador siempre era irrespetuosa y dura con ella, como si más que su secretaria fuera su madre o algo así, y eso la llenaba de miedos e inseguridades.- Mauricio me recomendó una obstetra y me ayuda con mi tratamiento de fertilidad – le confesó - ¿Y también se ven a escondidas por eso? – Salvador señaló las fotos entre las páginas - ¿También necesitas su ayuda en la cama para quedar embarazada?- Sí, nos hemos visto, pero no fue a escondidas, tu abuelo… – comenzó a explicar- ¡Basta! – la interrumpió de nuevo, levantando una mano en su dirección Eva enmudeció- Debí saber que eras igual a tu madre – soltó, mirándola con ascoEl corazón de Eva dio un vuelco. Ella era producto de una infidelidad de su madre y cargó con esa cruz toda su existencia.Ahora, su esposo también insinuaba que ella era infiel, solo por un par de fotos sacadas de contexto y su registro de llamadas.¿Podía culparlo por juzgarla mal, con esos antecedentes?- ¿Qué más podía esperar de una mocosa como tú? – Salvador se burló de sí mismo, en voz alta- Salvador, yo no… - insistió, al borde de las lágrimas- Eva Larrahona, por lo visto, olvidaste quien soy y cómo se manejan las cosas en esta casaDesde el primer momento supo que este hombre no era una persona sencilla.Si ella lo había engañado con otro hombre, seguiría un divorcio, pero si además sostenían que ella lo había traicionado, incluso su vida estaba en riesgo en aquella casa.- ¿De dónde sacaste todo esto? – preguntó Eva con un gusto amargo.De lo poco que entendía de aquel hombre, sabía que él solo confiaba en un grupo muy reducido de personas.Pero cualquiera de ellos, la conocía lo suficiente como para saber que Eva temía y respetaba a su esposo.Nadie podría insinuar que ella le fuera infiel ni mucho menos, traicionarlo, exponiendo su ubicación y colocando su vida en peligroEs que, de todos modos, ¿A quién le vendería esa información? Eva no salía de esa casa ni hablaba con alguien más, además de Julieta, Mauricio, su ginecóloga y Sara, su acompañante.- Mi secretaria ¿Quién más? – soltó Salvador como si fuera algo obvioCon la sangre huyendo de sus venas, Eva comprendió que nada de lo que dijera podría convencerlo de su inocencia en ese momento.- Y la única verdad para ti es la que ella te dice – reflexionó Eva en voz altaSalvador la miró un largo minuto- ¡Llévenla de aquí! – gritó Salvador y dos hombres uniformados entraron a la habitaciónEva se levantó de golpe- ¿Qué harás conmigo? – le preguntó, con el labio inferior temblando ligeramente- Lo que hago con todo aquel que me traiciona- ¿Me matarás? – preguntó con un hilo de vozEl rostro de Salvador se oscureció, arrebatándola de los brazos de los hombres- ¿Crees que te liberarás de mí? – escupió, pellizcando su barbillaEl dolor la hizo llorar.- Te encerraré a dónde Mauricio jamás te pueda encontrar – Con toda su imponencia sobre ella, Salvador la condenó.Eva apretó los labios con fuerza e intentó zafarse de su agarre.- ¿Crees que te liberarás tan rápido de todo lo que me hiciste? ¡Seis hombres murieron por tu culpa cuando fuimos emboscados! – La empujó contra la puerta - Te juro Eva Larrahona que, mientras yo viva, jamás podrás poner un pie fuera de mis manos ¿Quieres correr a los brazos de Mauricio? ¡Ni lo sueñes! ¡No te dejaré ir hasta vengar a mis compañeros!- Realmente espero – susurró Eva, cuando él la soltó – que llegues al fondo de todo estoCon el estómago revuelto y ganas de vomitar, Eva se aferró a la única esperanza que latía dentro de ella: que él descubriera la verdad y comprobara que ella no tenía nada que ver con todo eso.Pero mientras tanto, como si la insistencia de Eva en su inocencia hubiera sobrepasado todos los límites de Salvador, él se giró una última vez hacia ella, con la mano levantada.El ruido de la bofetada resonó en el cuarto, sorprendiendo a todos.Pero nadie dijo nada mientras los hombres uniformados llevaron a Eva hasta una camioneta negra y se perdieron en medio de la noche.A minha mãe saiu do carro e entrou para cumprimentar os cunhados e as concunhadas Janaina, a esposa de Enzo – aos 50 anos de idade, com os cabelos crespos e bem volumosos os quais batiam um pouco abaixo dos seus ombros e são castanhos e com mechas louras, os olhos castanhos-claro, 1,62 m e pesa em torno de 85 kgs – e a sua irmã ‐ Vanessa, a esposa de Lourenço – muito parecida com a única irmã dela, com exceção os seus cabelos os quais são lisos, curtos e com mechas douradas e, de corpo, é mais magra e, é 6 anos mais nova da irmã –, e chamar o meu pai.O terreno onde os meus tios moram fica no bairro Mathias Velho, em Canoas, e é um só pátio bem grande; eles moram nos fundos e, na frente – ao lado da entrada para o terreno –, onde era a casa de minha avó paterna a qual foi morar com a única filha mulher e vendeu a sua parte para o neto mais velho, a quem ela criou e, ali, Maurício ‐o meu primo‐ abriu uma mecânica de automóvel.Eu estava fora do carro, em pé e encostada na porta do passa
E o dia foi longo... Todavia, por sorte, Luiza sabe desfrutar muito bem dos momentos aos quais realmente são bons. Porque os bons momentos, são mesmo para serem aproveitados e, posteriormente, lembrados. Já pelos momentos ruins, ela não se deixa abalar. Caso contrário, Luiza teria sofrido muito mais. Passou a manhã – e grande parte da tarde – do sábado no shopping da cidade de Canoas, com a mãe e o irmão. E Luiza ganhou tantas roupas novas de sua mãe, sendo a maioria ternos femininos e roupas de estilo sociais e profissional. – Obrigada, mãe. Luiza agradeceu. – Você sabe que, se eu pudesse, te dava muito mais, te dava tudo, o mundo... Foi a vez de Eloise dizer algo à filha.Luiza abraçou a sua mãe. Sempre foi uma filha muito carinhosa, aliás. Foram à sala de jogos e brinquedos, onde Ryan ficou enquanto elas iam às lojas, buscá-lo para irem ao encontro da avó materna, Eliza – uma senhora de 59 anos, com quem a sua filha, Eloise, é idêntica em todas as características e até m
Luiza Ao amanhecer, Ryan, o meu irmão, foi deitar comigo, na minha cama. Eu estava com preguiça, e então visualizei o relógio do meu ‘smartphone’ e eram somente 6(h)45min em pleno sábado. — Vou sentir a sua falta! Exclamou, o meu irmão. — Ainda nem comecei a trabalhar. Disse, com uma risada meio debochada. No fundo de meu coração, fiquei feliz de ouvir o que Ryan acabou de dizer, e sei que foi essa mesma a intenção dele. — Já lhe disse que você é o meu exemplo?! Ele falou. — Farei o meu melhor para ser uma irmã exemplar, para que você possa seguir os meus passos. Garanti a ele. — Mas você já é! Eu me inspiro em você. Afirmou, ele. — E você também precisa conhecer alguém, namorar... Brincou ele. Abracei-o, emocionada. Ryan é um menino tão ‘fofo’, que não me aguento para conter todo o encanto e afeto que tenho por ele. É meu irmão adotivo, mas nos apegamos muito um com o outro, e até demais. Há exatamente três anos e onze meses atrás, os meus pais rece
Luiza: Depois de terminamos de comer o nosso lanche, fomos andando até o Mundo á Vapor, localizado na Avenida Don Luiz Guanella, no bairro Carniel da cidade de Canela e somente a três quadras do mini ‘shopping’ Grupo Castro, onde eu estava prestes a começar a trabalhar. Fiquei muito encantada e surpresa, ao ver a preocupação de Lucas que, para eu não precisar caminhar três quadras apenas, já estava prestes a chamar um carro. Expliquei a ele, que não me prejudicaria por caminhar; pelo contrário, estando com a Bota Ortopédica, fazer uma caminhada até me faz bem. Se não estivesse com a bota ortopédica, daí, sim, causaria desconforto na coluna por ficar mancando muito. — Se você diz… Disse ele, fazendo menção com o braço para eu me apoiar nele. Por impulso, eu acabei me apoiando nele, mesmo não precisando. E percebi que ele sorriu. No meio do caminho, paramos em frente a um quiosque onde vendia sorvetes. — Dois cascões, sabor chocolate… Lucas pediu. — Prefiro
Lucas: Muito embora Luiza não tenha aceitado sair comigo – nem mesmo sendo só para tomamos um café juntos – quando nos conhecemos, estava empolgado e feliz, por ter tido a oportunidade, na segunda vez na qual nos vimos, de conhecê-la melhor. Tenho que admitir: Ela é extremamente linda, mesmo usando uma Bota Ortopédica no seu pé direito. Pelo que notei, ela é formal por educação mesmo e, também, devido à sua timidez. O que deixa Luiza ainda mais linda, é o fato de ela ser sempre bem alegre e ter um sorriso meigo de cativar qualquer pessoa que a vê. Já, na primeira vez, a qual vi Luiza, havia dado o meu cartão de contatos para ela e não recebi nenhuma ligação e/ou mensagem dela. É a primeira garota a qual faz isso comigo, e isso mexeu muito comigo. Além de recusar o convite para irmos tomar um simples café, não “pegou no meu pé”, ou seja, não entrou em contato comigo, mesmo tendo o meu cartão de contato (pessoal). Percebi assim, que eu quem precisava tomar uma iniciativa.
Luiza: Chegando na empresa, me direcionei às escadas e já "dei de cara" com Lucas, o qual, esteva, desta vez, descendo lentamente às escadas. Ele deu um sorriso torto e tímido. — Olá! Cumprimentei-o. — Boa tarde! Há quanto tempo?! Exclamou Lucas, se aproximando. — Quase duas semanas, mas, retornei, pois, passei para a segunda etapa do processo de seleção. Contei. — Parabéns! Vá com tudo. E conseguirá... — Obrigada. Me dê licença, faltam só 05 minutos. Pedi. Ele fez um gesto, com a mão, para eu passar para frente. E fui a subir e, cheguei à sala da recepção de Recursos Humanos e chamei por Juliana a qual, já é aquela moça – com um sorriso encantador, olhos castanhos escuro, cabelos castanhos-claro e bem crespos e pele branca e é de mesma altura minha, mas, tem mais peso e já tem menos volume nos seios e bumbum – que me atendeu e, também, é a mesma com quem falei por mensagens de texto através do W******p anteriormente. Tão gentil, Juliana avisou o gere
Último capítulo