Manizales-Colômbia.
Várias semanas depois.
Entre belos amanheceres cercados por plantações de café, laranjeiras e beija-flores, e o aroma único e requintado do café, os dias de María Paz e Joaquín transcorreram em perfeita harmonia.
Ella se había ganado el cariño de los trabajadores de la hacienda, estaba pendiente de ellos, de sus familias, como buena esposa, las tardes se metía a la cocina a aprender a preparar los platos típicos de la región y sobre todo las comidas favoritas de seu esposo.