A la mañana siguiente, Valeria abrió los ojos sin saber exactamente en qué momento había dejado de estar despierta. No había descansado lo suficiente, y menos después de lo de ayer… su cuerpo lo sentía pesado, pero su mente seguía igual de activa que la noche anterior. Permaneció unos segundos mirando el techo, en silencio, tratando de ubicarse… hasta que la realidad volvió de golpe, llevándola a recordar ese acuerdo, que si , para nada estaba en condiciones de rechazar. Cerró los ojos un ins