Olga despertó con la satisfacción de que destruiría a esa familia que tanto odiaba, pues, definitivamente, hiciera la elección que hiciera ese hombre, ellos sufrirían mucho.
Aunque, algo en lo más profundo de su minúsculo corazón, le seguía asegurando que Maximiliano elegiría a Mía sobre Marisa, y por eso estaba casi cien por ciento segura de que él terminaría comprometido con ella y, por su puesto, después terminaría casado con ella.
Pensando en eso, la azabache de ojos casi miel sonrió, y son