Capítulo XIV: Desavenencias entre aliados.
Mary.
-” Sabes muy bien escocesa y hueles aún mejor, siempre me ha gustado tu aroma por las mañanas, me descentraba en el trabajo, y me hacía imaginar miles de perversidades para hacerte.”- me decía mordisqueado mi oreja, mientras gemidos que yo desconocía poseer salían de mi boca.
-” Tu también... tu … ¡dios!, …. Yo.... adoro tu olor”- mi voz se entrecortaba, y ni yo me reconocía. No soy tan desconocida al deseo y al placer, que no hubiera tenido ningún amante, no significaba que no tuviera des