CAPITULO V

                                                                              II BLAKE II 

                                                                  ★ LA PALABRA MAGICA

Mentiras.

¿Por qué tengo que preocuparme por alguien que me trato mal?

Son las tres y media de la tarde y en vez de estar en mi casa, estoy bajándome del taxi para regresar a la casa de ese rubio teñido.

Camino a paso lento hasta llegar a la puerta principal, dudo un momento en entrar.

<< No vine hasta acá solo para dudar y regresarme >>

Gaste dinero en un taxi solo para volver a venir y gastare en otro para regresarme, con ese dinero pude a verme comprado un gran pastel de chocolate para mi sola.

Entro a la gran casa y todo esta silencioso, tal como lo deje hace un rato.

Camino hacia el piso de arriba con pasos lentos y cuando ya estoy en frente de su cuarto doy unos toques a la puerta, pero no hay respuesta de su parte, espero unos segundos más y nada, así que mejor abro la puerta con cuidado.

Al entrar me encuentro con una escena muy lamentable, esta acostado en su cama, pálido, sudando y temblando como si tuviera demasiado frio.

Me acerco de inmediato y toco su frente sintiendo su piel ardiendo, voy al baño para buscar una pequeña toalla y mojarla con agua, se lo pongo en la frente, después bajo por un vaso con agua, regreso con él y saco las pastillas que traje en mi mochila para dárselas.

 - Ey – susurro para despertarlo – oye

Palmeo su hombro hasta que abre los ojos con mucho pesar, sin embargo, hace el intento de mirarme.

  - Abre la boca y no reproches – sin ganas de pelear me hace caso

Meto las dos pastillas en su boca y pongo el vaso en sus labios para que tome el agua.

 - Si en una hora no te sientes mejor, te llevare al hospital y llamare a tu padre – le advierto levantándome

Lo veo volver a abrir los ojos asustado.

 - No… - habla como puede

 - Cállate que no me importa lo que me digas

Salgo de su habitación para ir por un cuenco con agua más fría

Si por mi fuera, desde que le marque a su padre cuando salí de aquí le hubiera dicho lo que había pasado, por el contrario, le mentí, algo me dice que no es buena idea.

<< solo por esta vez >>

Espero estar haciendo lo correcto porque estoy poniendo en riesgo mi trabajo.

Vuelvo a su habitación y lo encuentro dormido aun temblando, así que agarro la sabana que tiene aun lado y se lo pongo encima.

Le quito la toalla que le puse en la frente, lo remojo con el agua fría que traje para volver a ponérselo.

Me quedo sentada en la silla de su escritorio esperando a que pase la hora mientras me pongo a ver ideos en mi celular.

 - Bob esponja, ¿Enserio? – levanto la mirada espantada

Le pongo pausa al video y miro la hora, me entretuve viendo tanto la caricatura que ya paso más de una hora.

 - No estas en condiciones para criticarme

Quiere levantarse, pero sus intentos son en vano porque lo único que provoca son quejidos al mover su cuerpo

 - Deja de moverte – me acerco volviéndole a poner la toalla que se le cayo

 - No me digas que hacer

 - ¿Seguirás siendo un terco?

Se queda callado, toco su frente y por suerte ya se le bajo la fiebre

 - No necesito ni quiero tu ayuda

No le contesto, solo agarro mi mochila y le entrego lo que saque.

 - ¿Qué es esto? – mira confundido la pomada verde

 - Es una pomada para el dolor de cuerpo, si con esto no se te calma tendrás que ir a checarte.

Voltea a mirarme sin ninguna expresión, no puedo descifrar si me quiere agradecer o insultar, aunque estoy segundo.

 - Bien – me levanto – voy a estar abajo, en un rato vuelvo

 - ¿No te vas a ir ya?

 - Tengo que quedarme al menos una hora mas para ver si te sirvió, sino lo hace tendré que llevarte al hospital – explico caminando hacia la puerta

 - Tu misma lo dijiste, no puedo ni alzar una mano y pretendes que yo solo me unte la espalda con esto

 - Dices no necesitar mi ayuda – volteo a mirarlo – pero con eso tu solo te contradices

 - Si ya estas de entrometida, no veo porque te niegues a terminar con esto – me voltea los ojos

 - Y ¿Qué quieres que haga? – lo miro mal

No se ni porque sigo aquí con lo mal que me habla

 - ¿Eres tonta o te haces?

 - Y tú ¿eres idiota o te haces? – aprieta la mandíbula mirándome – así no se pide un favor, si quieres que te ayude pídemelo bien

Que se enoje todo lo que quiera, no voy a seguir permitiendo que me trate así.

 - En tus sueños

 - Como quieras – me volteo para salir – le llamare a tu padre para decirle que te llevare al hospital

Al estar ya afuera a punto de cerrar la puerta escucho como me grita del otro lado para que espere.

 - ¿me lo vas a pedir bonito? – me asomo por la puerta

Lo veo suspira y mirar para otro lado

 - ¿Me…puedes ayudar? Por favor

 - ¿Qué? – vuelvo a entrar – no escuche lo ultimo

 - Por favor ayúdame

Sonrío satisfecha y me acerco a él

 - Bien

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP