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★ LA PALABRA MAGICA★
Mentiras.
¿Por qué tengo que preocuparme por alguien que me trato mal?
Son las tres y media de la tarde y en vez de estar en mi casa, estoy bajándome del taxi para regresar a la casa de ese rubio teñido.
Camino a paso lento hasta llegar a la puerta principal, dudo un momento en entrar.
<< No vine hasta acá solo para dudar y regresarme >>
Gaste dinero en un taxi solo para volver a venir y gastare en otro para regresarme, con ese dinero pude a verme comprado un gran pastel de chocolate para mi sola.
Entro a la gran casa y todo esta silencioso, tal como lo deje hace un rato.
Camino hacia el piso de arriba con pasos lentos y cuando ya estoy en frente de su cuarto doy unos toques a la puerta, pero no hay respuesta de su parte, espero unos segundos más y nada, así que mejor abro la puerta con cuidado.
Al entrar me encuentro con una escena muy lamentable, esta acostado en su cama, pálido, sudando y temblando como si tuviera demasiado frio.
Me acerco de inmediato y toco su frente sintiendo su piel ardiendo, voy al baño para buscar una pequeña toalla y mojarla con agua, se lo pongo en la frente, después bajo por un vaso con agua, regreso con él y saco las pastillas que traje en mi mochila para dárselas.
- Ey – susurro para despertarlo – oye
Palmeo su hombro hasta que abre los ojos con mucho pesar, sin embargo, hace el intento de mirarme.
- Abre la boca y no reproches – sin ganas de pelear me hace caso
Meto las dos pastillas en su boca y pongo el vaso en sus labios para que tome el agua.
- Si en una hora no te sientes mejor, te llevare al hospital y llamare a tu padre – le advierto levantándome
Lo veo volver a abrir los ojos asustado.
- No… - habla como puede
- Cállate que no me importa lo que me digas
Salgo de su habitación para ir por un cuenco con agua más fría
Si por mi fuera, desde que le marque a su padre cuando salí de aquí le hubiera dicho lo que había pasado, por el contrario, le mentí, algo me dice que no es buena idea.
<< solo por esta vez >>
Espero estar haciendo lo correcto porque estoy poniendo en riesgo mi trabajo.
Vuelvo a su habitación y lo encuentro dormido aun temblando, así que agarro la sabana que tiene aun lado y se lo pongo encima.
Le quito la toalla que le puse en la frente, lo remojo con el agua fría que traje para volver a ponérselo.
Me quedo sentada en la silla de su escritorio esperando a que pase la hora mientras me pongo a ver ideos en mi celular.
- Bob esponja, ¿Enserio? – levanto la mirada espantada
Le pongo pausa al video y miro la hora, me entretuve viendo tanto la caricatura que ya paso más de una hora.
- No estas en condiciones para criticarme
Quiere levantarse, pero sus intentos son en vano porque lo único que provoca son quejidos al mover su cuerpo
- Deja de moverte – me acerco volviéndole a poner la toalla que se le cayo
- No me digas que hacer
- ¿Seguirás siendo un terco?
Se queda callado, toco su frente y por suerte ya se le bajo la fiebre
- No necesito ni quiero tu ayuda
No le contesto, solo agarro mi mochila y le entrego lo que saque.
- ¿Qué es esto? – mira confundido la pomada verde
- Es una pomada para el dolor de cuerpo, si con esto no se te calma tendrás que ir a checarte.
Voltea a mirarme sin ninguna expresión, no puedo descifrar si me quiere agradecer o insultar, aunque estoy segundo.
- Bien – me levanto – voy a estar abajo, en un rato vuelvo
- ¿No te vas a ir ya?
- Tengo que quedarme al menos una hora mas para ver si te sirvió, sino lo hace tendré que llevarte al hospital – explico caminando hacia la puerta
- Tu misma lo dijiste, no puedo ni alzar una mano y pretendes que yo solo me unte la espalda con esto
- Dices no necesitar mi ayuda – volteo a mirarlo – pero con eso tu solo te contradices
- Si ya estas de entrometida, no veo porque te niegues a terminar con esto – me voltea los ojos
- Y ¿Qué quieres que haga? – lo miro mal
No se ni porque sigo aquí con lo mal que me habla
- ¿Eres tonta o te haces?
- Y tú ¿eres idiota o te haces? – aprieta la mandíbula mirándome – así no se pide un favor, si quieres que te ayude pídemelo bien
Que se enoje todo lo que quiera, no voy a seguir permitiendo que me trate así.
- En tus sueños
- Como quieras – me volteo para salir – le llamare a tu padre para decirle que te llevare al hospital
Al estar ya afuera a punto de cerrar la puerta escucho como me grita del otro lado para que espere.
- ¿me lo vas a pedir bonito? – me asomo por la puerta
Lo veo suspira y mirar para otro lado
- ¿Me…puedes ayudar? Por favor
- ¿Qué? – vuelvo a entrar – no escuche lo ultimo
- Por favor ayúdame
Sonrío satisfecha y me acerco a él
- Bien







