62 - Madre.
—¿Se marchó como sin nada? —consulto un poco sorprendida, y enfrento al capataz que traje conmigo—. ¿Tú sabías de é?
El hombre asiente.
—Sí, lo decía en la carpeta que te dejé sobre el escritorio en el despacho —Frunzo el ceo, porque efectivamente no había carpeta sobre el escritorio, pero sabía o que estaba pasando.
Le entregué las llaves de la camioneta en el que fuimos, mientras yo decidía ir con mi esposo. Aun en mi mente trabajaba la idea de que ese hombre tuviera algo que ver con mi madre