ISMAEL.
Iba a pedir los documentos a uno de los hombres, pero debí suponer que mi esposa subiría a la camioneta e iría a su casa a buscarlo, dado que no tiene casi nada, de sus pertenencias en esta casa.
Todo parecía marchar muy bien, ella se adaptó a la idea de ser mi esposa sin dar tantos problemas, aunque, ciertamente, aún se mantiene tensa por a manera en lo hice.
En mi defensa, no tenía otra opción.
No obstante, algo me dice que hay algo más aquí. No pueden odiarla por el hecho de estar co