46 - Pequeña princesa.
ISMAEL.
Algo terrible estaba por pasar, lo intuía. La hermosa mujer, sentada a mi lada, tenía las manos sosteniendo con fuerza parte de su saco, abrazaba a su hija con fuerza, y sus pies no dejaban de moverse, señal de que está sufriendo de ansiedad.
Imagino las mil y un preguntas que se estarán formando en su cabeza, y las mil y un respuestas que desea de ellas.
—¿A dónde nos llevas? —Su voz escasa de alegría. ¿Tan mal hice en convertirla en mi esposa? ¿Acaso no siente lo mismo?
Otra en su lug