CAPÍTULO 10
—Tú no tienes ni voz ni voto, cállate —bramó.
No sé en qué momento sucedió, todo había pasado tan rápido que no tuve tiempo de reaccionar y mucho menos las demás personas.
En un segundo Adriano estaba a mi lado y en el otro se dirigía hacia el señor Smith demasiado furioso, ahogué un gemido cuando lo agarró de la camisa y lo alzó.
—¡Vuelve hablarle así a mi novia y las pagaras! —lo zarandeó varias veces, el pobre viejo se notaba aterrado.
Estaba atónita mientras veía todo. Había per