Elevó su mano para que un mesero se acercara, al instante la mujer le dio una nota escrita con lápiz labial sobre una servilleta, dejó una estricta orden, dando como propina mil dólares.
—No conoces mi rostro,¿cierto?— hablo la mujer.
El mesero no elevó la mirada, pero asintió con la cabeza gacha,— No la conozco señorita— respondió el.
Camino hasta el otro extremo del club con la copa sobre la charola.
En la mesa de Jayden, una copa de vino tinto fue puesta delante de él, junto con una serville