Capítulo 61
Helena
Había ruidos distorsionados que estaba oyendo como sonidos de máquinas pitando o encendiéndose y apagándose cada cierto lapso de tiempo, abrí mis ojos y vi un techo blanco y muchas luces blancas también. Así me percaté que no estaba en mi casa.
–Hola, mi amor.
La cara muy distorsionada de un hombre se apareció a simple vista, fue hasta que parpadeé varias veces que su imagen se fue aclarando y reconocí a Santiago. Lo veía abotagado y no parecía mi marido, aunque yo sabía que