Capítulo 147
Santiago
Helena y yo salimos de la oficina de la directora del internado y vimos a nuestra hija sentada en una banca ahí fuera, ella tenía la cabeza inclinada mirando al piso como si estuviera demasiado triste y afligida. Me dolía mucho verla así, ella al vernos a su madre y a mí, se levantó de la banca y nos abrazó a ambos.
Yo recibí muy bien el abrazo de mi hija y Helena, aunque dudo por abrazarla, terminó haciendo lo mismo y abrazó a nuestra hija. Ambos teníamos que escuchar lo