Los besos en mi cuello suben la temperatura de mi cuerpo. Dios nunca había sentido algo así de rico, Alfred nunca me hizo sentir a punto de estallar con tan solo unos simples besos. Con sus manos en mi cintura me siento pequeña, indefensa y caliente.
Estas sensaciones están llevándome a la locura.
Me agarra las nalgas con fuerza por encima de la tela mientras me toca emociones cautivándome, en puntitas lo beso, siento que me tambaleo porque me cuesta manejar su estatura, soy muy pequeña a su