43 NO ME GUSTA ESA MUJER
El resto del día Yagiz estuvo ocupado en ponerse al día con los asuntos referentes a la empresa. Le costaba concentrarse pues todos el tiempo su mente le recordaba a la mujer de sus sueños, desnuda de bajo de él, regalándole la mejor de las vistas de ese par de ojos.
Pasarían mil años, y no olvidaría su piel de alabastro, ni su pureza.
Claro que todo eso iba en contra, de lo que había creído de ella. No le había importado en absoluto que ella no hubiera sido Virgen, pe