Charles tiene el rostro enrojecido, por lo tanto, la señora Anastasia de Parrow interrumpe.
—Por favor, señor Villareal, cálmate. No es porque Miguel sea mi hijo, pero realmente es un buen muchacho y, siendo sincera, mejor que Massimo —lo confiesa—. Dejemos este mal rato a un lado, ellos son adultos, es evidente que se aman y se desean. Mi hijo cometió errores como todo ser humano, pero es Dulce la que toma la decisión si quiere estar o no con Miguel. Así que usted ha podido notar, señor Villar