—hablamos en cuanto lleguemos al apartamento— pide Miguel y Dulce María fija su mirada en la ventana, no lo quiere mirar, siente que no es capaz de controlar sus emociones
El gran silencio invade, por lo tanto, Miguel se enfoca en manejar mientras Dulce se pierde en la hermosa ciudad, de noche es demasiado hermosa.
Al llegar al edificio, Miguel ingresa al estacionamiento, al estacionar y apagar el auto, golpea el volante, un fuerte puño que llamó la atención de Dulce María.
—quería decírtelo, m