UN AÑO DESPUES.
—¡Vamos, mueve el puto culo!
—AAAAH —me levanté de un salto con el corazón a mil, volteé a mirar como una loca quien había osado en levantarme, dándome de cara con que era la muy idiota de Mia—. ¿Qué te pasa?, por dios quedaré sorda. ¡idiota!
Agarré un tarro de agua que siempre tenía en mi mesa de al lado cuando tenía mis noches intensas y se lo tiré sin pensar, dándole directo en el estómago.
—¡Maldita, mi bebé no nacido! —chilló.
—La próxima vez irá a tu perfecta cara —amenac