—Dios Alison, me tienes muy preocupada…solo has estado llorando y aún no me dices la maldita razón…¿Qué te hizo Noah? Dímelo para ir a partirle su estúpida cara.
Tomé un poco de agua e inhalé hondo, no me salían las palabras, me estaba ahogando con mi dolor y tenía mucha vergüenza cuando no debería de ser así.
Mia me había traído a su casa, me había dado un baño y ahora estaba en su cama, con su ropa, mientras continuaba llorando.
La amaba tanto.
—¿Mi carro? —pregunté en un susurro.
Mi cabeza