La locura es parte de la vida
A Reyzel se le crisparon todos los pelos cuando escucho la familiaridad y la coquetería con la que le habló el tal Marcelo a su esposa.
— Lo siento, pero no me acuerdo de ti — le contesta Keira arrimándose más a su esposo.
— Pero si casi tuvimos todas las clases juntos — insistió el hombre.
— Es que yo… — empezó a explicarse la joven.
— Mi esposa tuvo un accidente y hay cosas que no recuerda — la interrumpió Keira, el chico abrió la boca sorprendido.
— Oh, lo sient