Capítulo 57: Malas noticias.
—El divorcio —susurró ella, la palabra cayendo como un guijarro en el silencio.
Su corazón latía con fuerza, y cada fibra de su ser se negaba a aceptar la realidad de su petición. Andrew, acostado frente a ella, parecía una estatua, inmóvil, excepto por sus ojos, que revelaban una tormenta interna.
—¿Divorcio? —replicó su voz temblorosa, pero su postura desafiante.
Ella sintió el golpe del shock, aún sosteniendo la esperanza de una broma cruel, una malinterpretación. Pero no había lugar para