133. Es de humanos equivocarse
133. Es de humanos equivocarse
Layla miró a Livi; tenía la sospecha de que su mejor amiga le estaba ocultando algo y algo muy grande. Llevaba una semana en el hospital y ella venía religiosamente a visitarla, pero cuando le preguntaba si había visitado al médico cuando se lo aconsejó, cambiaba de tema.
—¿Cuánto tiempo más piensas evadir mis preguntas? —cuestionó al fin.
Livi levantó el rostro y sonrió.
—Leo tiene hambre, ¿quieres que lleve a Asher a su cuna?
Layla puso los ojos en blanco.
—Esto