Estábamos Angelo y yo hablando cuando nos dimos cuenta de que pasaba Mario por nuestro lado como si fuera un zombi, nos echamos a reír los dos mirándonos él con el semblante de su cara muy serio
— Me duele la cabeza, callaros graciosos no veo cual es el chiste — nos dijo Mario
— Anda tío, ¿tú sabes que no puedes beber? vaya careto que tienes — le dijo Angelo
— Me he levantado muy mal y encima me duelen los huevos, como si me hubieran pegado ahí, estaré perdiendo el norte ya — respondió Mario ri