Al día siguiente cuando me desperté vi que estaba durmiendo a mi lado mi marido, me levanté despacio para no despertarlo, entre en el cuarto de baño, me quite la ropa para ducharme, cuando terminé cogi la toalla grande enredándola en mi cuerpo, cuando entre otra vez en el dormitorio Giuliano ya estaba despierto mirándome muy serio.
— ¿Vas a algún sitio? — me preguntó
— No, me ha despertado la luz que entra por la terraza y me he levantado, no quería molestarte — contesté
—Ven aquí — me dijo