12. ¿Acaso no ves que está muerta…
—¡Rosalba! Deben salir —grita a todo pulmón.
Observa cómo un enorme árbol se desploma, aprisionando a la vivienda y amenazando con derrumbarla.
Sin pensarlo, brinca con todas sus fuerzas, transformándose y dándole el control a Thor.
Se interpone entre el pesado tronco y la casa, justo a tiempo para detener el desastre. Recibe el brutal golpe… la ferocidad del impacto destroza una de sus patas delanteras.
El crujir de sus huesos no lo detendrá. Aunque aulle de dolor. No puede retroceder, debe a