UDEN. CAPÍTULO 34. Una mesa de apuestas
Al día siguiente volaron hacia Montecarlo, y aunque el trayecto no fue especialmente largo, Camila tuvo la sensación de estar entrando en un lugar distinto incluso antes de aterrizar, como si todo lo que venían arrastrando se hubiera quedado atrás por un momento y lo que se abría delante fuera otra etapa más brillante, más peligrosa y, sobre todo, más difícil de ignorar.
La ciudad los recibió con ese aire lujoso que parecía diseñado para impresionar incluso a quien ya lo había visto todo, con c