CAPÍTULO 134. Una lección dolorosa
Heidi soltó una risa nerviosa, como si ese fuera su escudo inmediato contra lo que estaba pasando.
—No me mires así. Los dos sabemos que no vas a hacerme nada —dijo, tratando de recuperar la seguridad—. No eres el tipo de hombre que golpea mujeres. Puedes amenazar, puedes gritar, pero no vas a cruzar esa línea.
Mark la observó durante varios segundos sin parpadear. Luego sujetó su muñeca con un gesto brusco y Heidi ahogó un grito y trató de soltarse.
—Tienes razón —escupió él entre dientes—. No