CAPÍTULO 133. A solas
Mark apenas había terminado de maldecir en voz baja cuando el grito de Lauren atravesó el teléfono como una cuchilla.
No fue un grito largo ni sostenido; fue un sonido abrupto, quebrado, cargado de sorpresa y miedo.
—¡Mark...!
El resto se perdió entre ruido y forcejeo. Algo golpeó el micrófono, el sonido se distorsionó y luego se oyó un arrastre seco, como si el teléfono hubiera sido arrebatado de su mano.
—¡Lauren! —rugió Mark, pero ya no había respuesta.
Durante un segundo, la línea permaneci