Stephen se tomó muy en serio el consejo de su madre y decidió dedicar más tiempo a las mujeres importantes de su vida; ese día tenía a una de ellas en mente. Bajó las escaleras hacia la sala de estar, donde Laura, Anna y Jenny conversaban animadamente.
—Buenos días, señoritas —saludó con una enorme sonrisa—. ¿Cómo están hoy mis mujeres favoritas?
Las tres levantaron la vista hacia él con sorpresa. Su comportamiento era muy inusual. ¿Por qué parecía tan feliz? Todo en la mansión Gray se sentía d