—¡¡Jenny, espera!! —gritó Stephen mientras se giraba para ir tras ella, pero apenas dio dos pasos se detuvo y volvió la vista hacia Anastasia.
Era inútil perseguir a Jenny. No había nada que ella quisiera escuchar de él en ese momento y, además, Anastasia lo necesitaba más. Ya conocía las consecuencias de sus actos.
El señor y la señora Gray se acercaron de inmediato, acompañados por la madre de Jenny, una famosa modelo divorciada. Se rumoreaba que gran parte de su fortuna provenía del divorcio