Ana bajó del taxi y se quedó de pie frente al portón, sencillo pero deslumbrante. No podía creer que aquella fuera la entrada de la famosa residencia de la familia Gray. Aquellas personas encontraban la felicidad en las cosas más simples; el acceso estaba adornado con flores hermosas y costosas a ambos lados del camino.
No se percató de los guardias de seguridad hasta que se acercó más. La pequeña puerta peatonal estaba abierta, así que simplemente entró. Habían pasado dos semanas desde que des