Capítulo 53. Ni rastro.
Alessandra Ferrara.
El peso en la cama, a mi lado, me despierta. Al instante, los brazos de Dylan me rodean y su calor, reconfortante y desolador a la vez, me llena. Fuerzo mis ojos a no abrirse, quiero fingir que sigo durmiendo, no puedo darle la cara ahora y pretender que nada sucede. Son tantas cosas las que que dan vueltas en mi cabeza, que no garantizo tener la cordura suficiente para hablar con la verdad en la mano ahora.
Y si no lo hago, entonces la sensación de culpa y los remordimiento